La mayoría de conductores no se acuerda del líquido refrigerante hasta que el coche empieza a calentarse o aparece el aviso de temperatura. El problema es que, cuando eso ocurre, a veces el daño ya está hecho. Revisarlo y mantenerlo en buen estado es sencillo, barato y puede evitar averías muy serias.

En este artículo te explico qué es el líquido refrigerante, para qué sirve realmente, cómo comprobarlo y cada cuánto conviene cambiarlo.

Qué es el líquido refrigerante del coche

El líquido refrigerante es el fluido que circula por el motor y se encarga de mantenerlo a una temperatura adecuada. No es solo agua con color. Se trata de una mezcla de agua desmineralizada, anticongelante y aditivos que protegen el motor y el sistema de refrigeración contra la corrosión y el desgaste.

Gracias a este líquido, el motor puede funcionar tanto en verano como en invierno sin sufrir daños por exceso de calor o por congelación.

Para qué sirve el líquido refrigerante

La función principal del refrigerante es evitar que el motor se sobrecaliente, pero no es la única. También ayuda a mantener una temperatura estable, protege el radiador, la bomba de agua y los manguitos, y evita que el sistema se deteriore con el paso del tiempo.

Un motor que trabaja siempre a la temperatura correcta tiene menos averías y una vida útil más larga.

Qué pasa si el coche se queda sin refrigerante

Circular con poco o ningún refrigerante puede provocar una subida rápida de la temperatura del motor. Esto puede derivar en pérdida de potencia, avisos en el cuadro de instrumentos y, en el peor de los casos, daños graves como la rotura de la junta de culata o incluso del motor.

Si la aguja de temperatura sube más de lo normal, lo más sensato es parar el coche cuanto antes y no seguir circulando.

Cada cuánto tiempo hay que cambiar el líquido refrigerante

Aunque el nivel sea correcto, el líquido refrigerante pierde propiedades con el tiempo. Por eso no basta con rellenar cuando baja.

Como norma general, suele recomendarse cambiarlo cada dos a cinco años o entre 40.000 y 100.000 kilómetros, dependiendo del tipo de refrigerante y del fabricante del coche. Lo mejor es consultar el manual o preguntar en un taller de confianza.

Si no recuerdas cuándo se cambió por última vez, no merece la pena apurar.

Cómo comprobar el nivel de refrigerante

Comprobar el nivel es muy sencillo y no requiere herramientas. Con el motor frío, abre el capó y localiza el depósito del refrigerante, que normalmente es transparente. El nivel debe estar entre las marcas de mínimo y máximo.

Nunca abras el tapón con el motor caliente, ya que el líquido puede salir a presión y provocar quemaduras.

¿Se puede usar agua en lugar de refrigerante?

Usar agua solo es recomendable en una situación de emergencia y de forma temporal. El agua no protege el sistema contra la corrosión, puede congelarse en invierno y generar residuos que dañen el circuito.

En cuanto sea posible, conviene vaciar el sistema y rellenarlo con el líquido refrigerante adecuado.

Tipos y colores de líquido refrigerante

Existen refrigerantes de distintos colores, como verde, rosa, azul o amarillo. El color no siempre indica compatibilidad, por lo que mezclar líquidos distintos sin saber si son compatibles puede causar problemas.

Si tienes dudas sobre cuál usar, revisa el manual del coche o utiliza el refrigerante recomendado por el fabricante.

Señales de que el refrigerante tiene un problema

Algunas señales de alerta son subidas anormales de temperatura, manchas de líquido bajo el coche, olor extraño al abrir el capó o un nivel que baja con frecuencia. En estos casos, conviene revisar el sistema cuanto antes para evitar daños mayores.

Conclusión

El líquido refrigerante es una parte fundamental del mantenimiento del coche. Revisarlo de forma periódica y cambiarlo cuando corresponde puede evitar averías graves y gastos innecesarios. Es una de esas tareas sencillas que marcan la diferencia a largo plazo.